Los escolares de Mojácar suman “kilómetros de solidaridad” para Save de Children.

La Navidad, siempre se ha dicho, son fechas especialmente dedicadas a los niños que la viven con toda su magia e ilusión. Los regalos, las vacaciones, los juegos, el reencuentro con la familia, la esperanza de descubrir en algún rincón a Papá Noel o a los Reyes Magos, sólo se presenta una vez al año.

No todos los niños disponen de la misma suerte, ni en Navidad ni en otras épocas del año.
Conscientes de esta realidad, y aprovechando unos días en que la solidaridad esta más presente en nuestras vidas, los alumnos del Colegio Público Bartolomé Flores de Mojácar se han unido al proyecto “Kilómetros de Solidaridad” propuesto por la ONG internacional Save the Children” realizando una maratón solidaria que recorrió algunas de las calles de la localidad.
De marera voluntaria, los 360 niños del centro realizaron su particular carrera, sin vencedores ni vencidos, aportando un euro por participante para donarlo a esta entidad que trabaja por los derechos de la niñez.
Save de Children propuso el proyecto al AMPA y a la dirección del colegio, que fue aceptado de inmediato por ambos y recibida con el total entusiasmo de los alumnos.
Una respuesta masiva de los pequeños que, en ocasiones, nos dan lecciones a los mayores, y con muchas ganas de colaborar no dudaron ni un momento en sumarse en la iniciativa de ayudar a otros niños menos afortunados.
La organización corrió a cargo del centro y del AMPA que se ha volcado en esta carrera y ha sido incluida dentro del proyecto “Escuela, espacio de Paz”, desarrollado por la Asociación de Madres y Padres de los Alumnos, la dirección del colegio Bartolomé Flores y el Ayuntamiento de Mojácar.
Los miembros del AMPA fueron los encargados de organizar y repartir el material: dorsales y carteles informativos donados por la ONG y fueron el “personal voluntario” a lo largo de todo el recorrido para asegurarse que todo marchaba según lo previsto. También participaron económicamente para que la suma recaudada por los jóvenes atletas fuera un poco más “solidaria”.
Cada ciclo educativo tenía su propio recorrido y horario, según las edades de los corredores, ya que participaban niños desde 3 años, los más pequeños, hasta los 12 en el caso de los últimos cursos.
Tras las carreras, en el patio del colegio, un merecido descanso y avituallamiento especial ofrecido por el AMPA y el Ayuntamiento, para reponer fuerzas.
“Kilómetros de Solidaridad”, más que una carrera es un proyecto educativo, el compromiso, en este caso de los jóvenes de Mojácar y de la comunidad educativa de la localidad para conseguir un mundo más justo. Al menos para los más pequeños.