Historia


El pasado histórico de Mojácar, que se adivina en sus muros, nos atrae y nos proyecta desde la prehistoria hasta el siglo XX, en un recorrido interesante e ilustrativo.

Los primeros vestigios de presencia humana en la comarca datan del Paleolítico Medio, siendo en la época Neolítica cuando encontramos ya huellas en tierras de Mojácar. Colonizadores mediterráneos fenicios y griegos llegaron atraídos por la riqueza minera de los metales preciosos de la cercana Sierra Almagrera.

Los romanos comenzaron a conquistar estas tierras a finales del siglo III A.C. En el siglo V se produce la invasión de los bárbaros, que permanecieron en estas tierras hasta comienzos del siglo VIII, con la irrupción de los ejércitos árabes y el inicio de la larga etapa musulmana.

Si bien se han hallado restos que prueban que el actual emplazamiento de Mojácar fue habitado por el hombre prehistórico, sabemos que entre los siglos VI–VII D.C. y hasta mediados del siglo XIII, este “ Monte Sacrum” estuvo en lo que conocemos actualmente como Mojácar la Vieja, primero visigoda y luego musulmana. Un montículo piramidal junto al río Aguas, que se abastecía de uno de los aljibes más impresionantes de los conservados del antiguo reino de Granada.
En el año 1488, todos los Alcaides de la comarca acudieron a rendirse ante los Reyes Católicos, excepto el de Mojácar. Por esto, enviaron al Capitán Garcilaso de la Vega a entrevistarse en La Fuente, donde Alabez (Alcaide de Mojácar en aquel momento) explicaba, los motivos por los que no se había rendido:
“Yo soy tan español como vos cuando llevamos los de mi raza más de setecientos años de vivir en España nos decís que nos marchemos. Yo no hice nunca armas contra los cristianos, creo justo pues que se nos trate como hermanos, no como enemigos y se nos permita seguir labrando nuestra tierra”. Y añade: “Yo antes de entregarme como un cobarde, sabré morir como un español.”

A mediados del siglo XIX se descubre un rico filón de plata en Sierra Almagrera, haciendo que Mojácar y alrededores crezcan en riqueza y habitantes. El comienzo de la II República ve como se cierran todas las minas, provocando una oleada de emigraciones hacia Argentina y Estados Unidos.

Durante los años 50, el pintor almeriense Jesús de Perceval funda el Movimiento Indaliano, que encuentra su capital estética y sus raíces en Mojácar y que propaga por toda España su nombre, su magia y sus encantos.

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